Óscar Gamarra y Haffit David protagonizan fuerte pelea
La escena vallenata se agitó por una pelea entre Oscar Gamarra y Haffit David.
La escena vallenata vuelve a encenderse, esta vez por un enfrentamiento inesperado entre dos de sus voces jóvenes más reconocidas: Oscar Gamarra y Haffit David.
Lo que debía ser una noche de música y celebración en Ocaña terminó convertida en un episodio de tensión, incomodidad y comentarios cruzados que ya recorren todo el mundo vallenato.
El comentario que desató la discordia
En plena presentación, y ante un público que no imaginaba lo que estaba por ocurrir, Oscar Gamarra lanzó una frase que rompió la armonía del espectáculo y encendió la polémica:
“No hables tanto que esa Tundra se quedó sin rueda. Esa rueda te la robaron”.
La frase, cargada de doble sentido, fue dirigida a Haffit David. Aunque el comentario parecía una broma pesada, su trasfondo apuntaba directamente a un episodio reciente en la vida profesional de Haffit.
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El comentario de Gamarra hacía alusión a Carlos Rueda, anterior acordeonero de Haffit David. Según lo que quiso dar a entender, cuando Elder Dayán le hizo la propuesta para ser parte de su proyecto musical, Rueda dejó de acompañar a Haffit, lo que generó rumores, incomodidades y especulaciones sobre la ruptura profesional.
Gamarra, al mencionar que a Haffit “le robaron la rueda”, removió un tema muy reciente sobre una 'ruptura' que, aunque sucedió en buenos términos, no es prudente sacarlo a colación. La frase no solo sorprendió al público, sino que también dejó en evidencia una tensión latente entre ambos artistas.
Como era de esperarse, los videos del incidente comenzaron a circular rápidamente en redes sociales. TikTok, Instagram y Facebook se llenaron de fragmentos del momento, generando miles de comentarios.
Tanto Oscar Gamarra como Haffit David son voces emergentes del vallenato moderno. Ambos han logrado posicionarse con esfuerzo, disciplina y una propuesta fresca que ha conectado con el público joven.
Sin embargo, este episodio deja en evidencia una rivalidad que, lejos de aportar al género, lo divide. El vallenato ha sido históricamente un espacio de hermandad musical, donde la competencia sana impulsa el crecimiento, pero los ataques personales generan fracturas innecesarias.