Anécdotas inéditas de Diomedes Díaz
Amigos y periodistas cercanos a Diomedes Díaz compartieron relatos inéditos que revelan aspectos desconocidos de la vida del ícono vallenato en el décimo aniversario de su fallecimiento. Desde inesperadas victorias hasta trampas ingeniosas, estas anécdotas pintan un retrato más completo del legendario Cacique de La Junta.
Entre las anécdotas más destacadas, se pueden mencionar:
Almuerzo con el presidente
Gustavo Cabas Borrego fue una de las personas más cercanas a Diomedes Díaz desde sus inicios en la música. Cuenta Cabas que el presidente Belisario Betancur delegó a su secretaria privada para contactar a Diomedes con el objetivo de que este le compusiera una canción a su programa de Gobierno llamado ’Camina’. Cabas, que trabajaba en aquel entonces en la comisión cuarta del Senado, buscó a El Cacique en Valledupar y lo acompañó a Bogotá. En la capital, Diomedes cumplió con su tarea y realizó la canción. En agradecimiento, el presidente invitó a Diomedes y su comitiva a almorzar.
En medio de jocosidades y cuentos, al final de la comida, relata Cabas que el presidente Betancur le preguntó: “¿Cómo le pareció el almuerzo Diomedes?”. A lo que este respondió: “Presidente, exquisito y muy sabroso todo, pero me hubiera gustado que me hubiera puesto carne molida, plátano asado y un arroz de ‘palito’”. De esta forma, el Cacique reveló su autenticidad ante las formalidades.
Su fuga en tractor
Cuenta el mánager y amigo de Diomedes, Joaquín Guillén, que cuando suspendieron la medida de arresto domiciliario a Diomedes, nadie en Valledupar lo sabía. Fue un senador amigo de Guillén y Díaz quien, después de hablar con dos agentes del CTI, informó que ese día El Cacique iría de nuevo a la cárcel.
Según Guillén, este "informante" había sido escolta del senador y apenas se subió al avión les informó. Desesperado, Joaco llamó a Evelio Daza, pero el abogado le aseguró que todo estaba normal. La confirmación llegó de parte de un coronel de la Policía, quien confirmó que venía un vuelo a Valledupar.
"Si se van a ir, váyanse porque van a buscar refuerzos en el DAS y se van", les dijo. Por eso, el "que siempre ha estado ahí" decidió ir a buscar a Diomedes y se lo llevó en su camioneta a una finca ubicada en la región de Badillo, propiedad del nacido en La Junta.
"Lo agarré en pijama, lo subí a la camioneta y me lo llevé a la Virgen del Carmen, en la región de Badillo. Luego lo traje a mi finca, a medianoche. De Badillo a Alto de la Vuelta se vino en un tractor. Tres años hasta que lo entregué", relata Guillén en una historia digna de película.
La trampa de Juancho Rois
Algo que caracterizó a Diomedes en grabación era que les pedía los pases a sus acordeoneros. A pesar de su creatividad, Juancho Rois no fue la excepción. Sin embargo, al conocer el carácter de El Cacique, Juancho Rois lo complacía, aun sabiendo que "ese no era el pase que llevaba la canción".
Cuando expresaba una opinión contraria a la de Diomedes, esto generaba conflicto. Después de grabar junto a Diomedes, Juancho Rois le decía al grabador que no se fuera de los estudios. Y montaba la canción, acompañado de Joaquín Guillén, que le hacía 'el dos'. Al día siguiente, Diomedes volvía a escuchar lo grabado, y sin darse cuenta de la pequeña trampa, decía: "Hoy lo siento hasta más bonito".
Con esta astuta estrategia, Juancho Rois logró que Diomedes elogiara sus propias grabaciones sin percatarse de que había caído en una pequeña trampa.
El cheque de los 1.000 millones
Cuando Diomedes grabó el LP 'Título de amor', uno de los discos más vendidos, le dieron 1.000 millones de pesos. Jaime Araújo y Gustavo Cabas Borrego, amigos del artista, fueron los encargados de ir a Sony Music a reclamar esos 1.000 millones. En el momento de la orden, Diomedes pidió que le hicieran dos cheques, uno de 700 y los restantes (300) los llamaba "los vueltos".
"Diomedes me dejó encargado de reclamarlo, me entregaron los dos cheques y al día siguiente Diomedes viajó a Barranquilla, y yo con 1.000 millones de pesos en dos cheques en mi bolsillo, desesperado porque quería dárselos al dueño", cuenta Cabas. Desesperado con ese dinero en su bolsillo, Cabas se fue a Valledupar. Duró 15 días buscando a Diomedes para entregarle el dinero.
"En el momento en que me veo con él, me dice: 'compadre, cuál es tu prisa de estar llamándome, cuál es tu prisa si esos dos cheques no te están haciendo falta'". Esta peculiaridad de cómo Diomedes manejó los cheques revela su despreocupación ante la fortuna.