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Conoce los vallenatos que pusieron fin a las noticias falsas
Está claro que, en la historia del periodismo y las comunicaciones, siempre han existido las noticias falsas o 'fake news', como se les conoce actualmente. En este sentido, la música vallenata no es la excepción, puesto que, grandes exponentes del género, han plasmado en sus obras musicales algunos hechos que generaron tristeza, rabia y luego se convirtieron en chistes.
Esta ola de desinformación crecía a causa de que los juglares salían de compromisos musicales en lugares poco frecuentes y pueblos escondidos de la geografía y, después, nadie sabía de ellos.
Tal es el caso de estos tres juglares que, con su poder de oralidad, lograron llevar un mensaje al público, donde contaban tragedias de las cuales, al final, los afectados lograban salir ilesos.
Ahora bien, la historia del Rey Vallenato Calixto Ochoa comienza cuando al estar conmovido con una noticia que recibió donde daban cuenta de la muerte de Alejo Durán, inmediatamente escribió unos versos para contar con pelos y señales el hecho triste que enlutaba al folclor.
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Alejo Durán fue el primer Rey Vallenato en 1968.[/caption]
“Una noticia por la prensa y por la radio puso de duelo casi toda la Nación, al publicar que se había muerto Alejandro, el primer Rey Vallenato que tuvo nuestro folclor. Yo estaba oyendo La Rapsodia Vallenata (Radio Libertad), lo más tranquilo esa mañana en mi hogar, cuando de pronto un silencio en el programa para informarle a Colombia que se había muerto Durán”, rezaba el verso.
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Con una mezcla de sentimientos, continuó diciendo: “Adiós amigo, adiós colega y compañero, ya te marchaste pa’ toda una eternidad, hoy con tu ausencia dejando el mundo de duelo, pero vive tu recuerdo que jamás se olvidará”.
Luego de entonar varios versos hizo una pausa y procedió a realizar una llamada telefónica a Planeta Rica, Córdoba, lugar donde vivía Alejo Durán. Seguidamente, al otro lado de la línea y en medio de la consternación de aquel acontecimiento, le contestaron: ”Alejo Durán sí está muerto, pero de risa”. Todo terminó en alegría porque la noticia era falsa, pero ya la canción estaba hecha y se grabó en el año 1973.
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Rey Vallenato Calixto Ochoa.[/caption]
Tiempo después Calixto y Alejo se encontraron celebrando que estuviera vivo, y con su pedazo de acordeón luciéndole en el pecho. Alejo Durán murió el miércoles 15 de noviembre de 1989.
En el caso del juglar Abel Antonio Villa, también conocido como 'El padre del acordeón', acostumbraba demorarse cantidad de días “perdido”, hasta que en una ocasión llegó a su casa la noticia de su muerte en El Banco, Magdalena.
Desconociendo la noticia, al regresar a su pueblo, Piedras de Moler, Magdalena, se encontró con la sorpresa que desde hacía cinco días estaban rezando por su alma. Sus familiares al verlo llegar se alegraron y de inmediato se olvidaron de los responsos. Entonces, no hubo otra opción sino hacer una canción titulada: ‘La muerte de Abel Antonio’ o ‘Cinco noches de velorio’.
“La muerte de Abel Antonio en mi tierra la sintieron los muchachos. Fueron cinco noches que me hicieron de velorio, para mis nueve noches todavía me deben cuatro. Pobrecita madre mía, con mi muerte lo mucho que sufriste. Abel Antonio no muere todavía, Abel Antonio muere cuando Dios lo necesite”, cantó el juglar sentado con su acordeón.
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Abel Antonio pasó su vida contando historias de la provincia.[/caption]
Todo sucedió en el año 1943 y esa canción, grabada inicialmente por Guillermo Buitrago, después por Alfredo Gutiérrez, Binomio de Oro y Carlos Vives, entre otros, lo inmortalizó. Falleció el martes 10 de junio de 2006.
El juglar Enrique Díaz Tovar también traspasó la barrera de la muerte estando vivo, de este hecho nació una “Calumnia”, la cual después, con visos de alegría, grabó en el año 1973.
“En Polo Nuevo y en El Difícil lamentaron y que Enrique Díaz, lo habían matado en Astrea, y por la Radio Libertad fue que anunciaron, que el muchacho era muerto y le dieron tres balazos”, de esta manera fue contado este hecho, que además se regó de pueblo en pueblo y las lágrimas no se pudieron esconder.
“Lloraban mis padres y lo mismo mis hermanas, cuando esta noticia loca se regó en María La Baja. La gente lengua larga levantó la calumnia. A mí no me han matado, ni esto conmigo tampoco sucede. Donde quiero llego nada más se oye la bulla, que toque el negrito es lo que mi público quiere”, continuaba cantando Díaz sabiendo la dimensión de la noticia.
Enrique Díaz murió el jueves 18 de septiembre de 2014, dejando toda una historia musical y sus frases sinceras, tales como “Yo no ensayo para no tocar gratis” y “Yo no vivo de aplausos porque eso no da pal’ mercado”. También se destacó con su famosa piquería con Rúgero Suárez.
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Enrique Díaz, creó su propio estilo para cantar y tocar su acordeón.[/caption]
Esta ola de desinformación crecía a causa de que los juglares salían de compromisos musicales en lugares poco frecuentes y pueblos escondidos de la geografía y, después, nadie sabía de ellos.
Tal es el caso de estos tres juglares que, con su poder de oralidad, lograron llevar un mensaje al público, donde contaban tragedias de las cuales, al final, los afectados lograban salir ilesos.
Calixto Ochoa muerto de risa
Ahora bien, la historia del Rey Vallenato Calixto Ochoa comienza cuando al estar conmovido con una noticia que recibió donde daban cuenta de la muerte de Alejo Durán, inmediatamente escribió unos versos para contar con pelos y señales el hecho triste que enlutaba al folclor.
[caption id="attachment_13420" align="aligncenter" width="402"]
Alejo Durán fue el primer Rey Vallenato en 1968.[/caption]“Una noticia por la prensa y por la radio puso de duelo casi toda la Nación, al publicar que se había muerto Alejandro, el primer Rey Vallenato que tuvo nuestro folclor. Yo estaba oyendo La Rapsodia Vallenata (Radio Libertad), lo más tranquilo esa mañana en mi hogar, cuando de pronto un silencio en el programa para informarle a Colombia que se había muerto Durán”, rezaba el verso.
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Con una mezcla de sentimientos, continuó diciendo: “Adiós amigo, adiós colega y compañero, ya te marchaste pa’ toda una eternidad, hoy con tu ausencia dejando el mundo de duelo, pero vive tu recuerdo que jamás se olvidará”.
Luego de entonar varios versos hizo una pausa y procedió a realizar una llamada telefónica a Planeta Rica, Córdoba, lugar donde vivía Alejo Durán. Seguidamente, al otro lado de la línea y en medio de la consternación de aquel acontecimiento, le contestaron: ”Alejo Durán sí está muerto, pero de risa”. Todo terminó en alegría porque la noticia era falsa, pero ya la canción estaba hecha y se grabó en el año 1973.
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Rey Vallenato Calixto Ochoa.[/caption]Tiempo después Calixto y Alejo se encontraron celebrando que estuviera vivo, y con su pedazo de acordeón luciéndole en el pecho. Alejo Durán murió el miércoles 15 de noviembre de 1989.
Abel Antonio Villa
En el caso del juglar Abel Antonio Villa, también conocido como 'El padre del acordeón', acostumbraba demorarse cantidad de días “perdido”, hasta que en una ocasión llegó a su casa la noticia de su muerte en El Banco, Magdalena.
Desconociendo la noticia, al regresar a su pueblo, Piedras de Moler, Magdalena, se encontró con la sorpresa que desde hacía cinco días estaban rezando por su alma. Sus familiares al verlo llegar se alegraron y de inmediato se olvidaron de los responsos. Entonces, no hubo otra opción sino hacer una canción titulada: ‘La muerte de Abel Antonio’ o ‘Cinco noches de velorio’.
“La muerte de Abel Antonio en mi tierra la sintieron los muchachos. Fueron cinco noches que me hicieron de velorio, para mis nueve noches todavía me deben cuatro. Pobrecita madre mía, con mi muerte lo mucho que sufriste. Abel Antonio no muere todavía, Abel Antonio muere cuando Dios lo necesite”, cantó el juglar sentado con su acordeón.
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Abel Antonio pasó su vida contando historias de la provincia.[/caption]Todo sucedió en el año 1943 y esa canción, grabada inicialmente por Guillermo Buitrago, después por Alfredo Gutiérrez, Binomio de Oro y Carlos Vives, entre otros, lo inmortalizó. Falleció el martes 10 de junio de 2006.
Enrique Díaz Tovar con la calumnia
El juglar Enrique Díaz Tovar también traspasó la barrera de la muerte estando vivo, de este hecho nació una “Calumnia”, la cual después, con visos de alegría, grabó en el año 1973.
“En Polo Nuevo y en El Difícil lamentaron y que Enrique Díaz, lo habían matado en Astrea, y por la Radio Libertad fue que anunciaron, que el muchacho era muerto y le dieron tres balazos”, de esta manera fue contado este hecho, que además se regó de pueblo en pueblo y las lágrimas no se pudieron esconder.
“Lloraban mis padres y lo mismo mis hermanas, cuando esta noticia loca se regó en María La Baja. La gente lengua larga levantó la calumnia. A mí no me han matado, ni esto conmigo tampoco sucede. Donde quiero llego nada más se oye la bulla, que toque el negrito es lo que mi público quiere”, continuaba cantando Díaz sabiendo la dimensión de la noticia.
Enrique Díaz murió el jueves 18 de septiembre de 2014, dejando toda una historia musical y sus frases sinceras, tales como “Yo no ensayo para no tocar gratis” y “Yo no vivo de aplausos porque eso no da pal’ mercado”. También se destacó con su famosa piquería con Rúgero Suárez.
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Enrique Díaz, creó su propio estilo para cantar y tocar su acordeón.[/caption]